HOMEOPATÍA -
Mayo 1998 – N° 15
Doctor, ¿usted adivina?
Dr. Juan
Carlos Pellegrino.
Médico
Profesor
Titular A.M.H.A.
Algunas veces ha llegado a la consulta cierto
paciente que ha hecho esta pregunta.
Generalmente venía de otro tratamiento donde creía
ser atendido por un homeópata.
Al interesarme por el motivo de la pregunta, me ha
referido que el colega le decía: ‑No me diga nada, yo le voy a decir lo
que usted tiene- y acto seguido, observándole el iris del ojo, le iba contando
una historia de parásitos, intoxicaciones, sobrecargas del hígado y alteración
de humores, matizados con alguna afección de la piel y por supuesto dificultad
de eliminación en un sinnúmero de órganos. Tampoco dejaba de marcar la culpa
del paciente por comer mal, dormir peor y hacerse mala sangre, además de vivir
en una ciudad polucionada.
El final de todo esto remataba en una receta
compleja, de limpiadores y eliminadores, con la promesa de dejarlo tan bien
como un felpudo después de pasar por la tintorería.
Si el paciente era algo obeso, tampoco faltaría la
cápsula maravillosa que lo haría eliminar esos kilos tan molestos. Así, después
de esta rápida consulta en la que el paciente poco decía, las reacciones eran
variadas. Estaba quien creía que sólo debía obedecer, ya que el otro era quien
sabía, y en este someterse para el logro de algunos resultados orgánicos
parciales, perdía la oportunidad de una solución integral.
Se comenzaba mintiendo haciendo creer que la cápsula
contenía medicamentos homeopáticos; si ésta creaba intolerancia, se aumentaba
la mentira diciéndoles que los medicamentos homeopáticos al comienzo acentuaban
los síntomas y que debía tolerarlos hasta acostumbrarse.
Este facilismo médico, de corte mágico y
autoritario, ha sido difundido en gran escala por los intereses comerciales que
lo sostienen.
Como este modelo no funciona sin el engaño
sistemático, son muchos los que han llegado a creer que esto es Homeopatía; de
allí que se la asocie con tratamientos para obesidad y estados de intoxicación
biológica.
En algunos pacientes esto da lugar a la pregunta
inicial, cuando éste en su imaginario, cree que el médico sabe sin preguntar.
El médico homeópata, el que verdaderamente tiene
esta identidad, dialoga con el paciente, tratando de percibir a través de la
expresión del mismo, la totalidad dinámica de la enfermedad, no adivina,
comprende la naturaleza en la interrelación médico‑paciente.
Le hará el examen clínico básico, y le pedirá si lo
cree necesario, estudios complementarios.
La finalización de la consulta se hace con la receta
de un solo y único remedio, totalizador, natural y esencial para iniciar el
proceso curativo. Además recuerde: el auténtico remedio homeopático se prescribe
en administración oral y con la forma farmacéutica de sobres, glóbulos, gotas,
tabletas o bebida; nunca como cápsulas, sellos, comprimidos o grageas, menos
aún como inyectables, jarabes o supositorios.
Para finalizar, ante cualquier duda, consulte con su
médico homeópata.
Se permite la reproducción
total o parcial, sin fines de lucro, mencionando la fuente.