Homeopatía
– Noviembre/diciembre 1995 – AÑo 2 – N° 8
DOCTOR,
¿SE CURAN LOS MAREOS?
Dr. Juan C. Pellegrino
Médico
Profesor Titular (de la A.M.H.A.)
Ésta pregunta la hacen con frecuencia los
pacientes que sufren de mareos, padecimiento muy molesto y perturbador por la
sensación de inestabilidad que produce.
El
vértigo puede dar sensación de desplazamiento del propio paciente o de los
objetos situados en su derredor, éstos parecen moverse o el sujeto tiene
sensación de desplazarse involuntariamente hacia adelante, hacia atrás o de
costado.
Sobreviene
la angustia y la persona intenta aliviarse quedándose inmóvil, sentada 0
acostada con los ojos cerrados. En algunos casos también se presentan flojedad
o debilidad.
El
paciente dice: -Doctor, no tengo equilibrio. Su sensación es de desmayo, con
palidez, sudor, angustia y vómito y generalmente todo se agrava por el
movimiento.
Además
de saber cómo es el individuo, habrá que conocer cómo se presenta el marco, en
qué momento del día, que relación tiene con agacharse o acostarse, qué pasa
cuando come o asciende escaleras.
Ante
esto, el médico primeramente hará diagnóstico para establecer la causa del
problema, ya que hasta un tapón de cera en el oído puede dar sintomatología de
mareos. Lo fundamental es descartar un proceso más serio como cuadros de anemia
o circulatorios o variaciones de presión arterial o consecuencia de tóxicos o
fármacos que el paciente utilice, o a veces alteraciones por artrosis de la
columna vertebral cervical o alteraciones neurológicas. Si bien el diagnóstico
es importante no siempre conlleva un tratamiento efectivo, especialmente en
aquellos cuadros funcionales cuya causa se desconoce. Muchos pacientes que no
obtienen resultados con el tratamiento alopático consultan al médico homeópata.
Éste
modalizará los síntomas y los integrará al contexto de la vida del paciente, en
el cómo es y por qué le sucede. Ningún vértigo es igual a otro porque ninguna
persona es igual a otra.
Además
de saber cómo es el individuo, habrá que conocer cómo se presenta el mareo, en
qué momento del día, que relación tiene con agacharse o acostarse, qué pasa
cuando come o asciende escaleras. Si hay tendencia a caer, cuándo, qué ocurre
cerrando los ojos o bajando escaleras. Si la sensación es de flotar o girar o
balancearse o tambalearse. Qué ocurre si lee o fuma o menstrúa. Si se acompaña
de náuseas, cómo son éstas, si hay palpitaciones o temblor. Qué ocurre viajando
o estando quieto, si es súbito o periódico.
Ésta y
muchas más modalidades, nos harán particularizarlo (o sea, el vértigo de este
paciente y no de otro) para poder lograr el medicamento a medida que corrija el
desequilibrio y logre la mejoría del paciente. Es decir, sólo mejorará el
vértigo si se cura quien lo padece.
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