Homeopatía - Vol. 63: 315-317,
1998
Historia clínica homeopática en
el encuadre epistemológico homeopático
Dr. Juan C. Pellegrino
Médico
Profesor Titular (de la A.M.H.A.)
Resumen
Éste
trabajo fue presentado, en la mesa redonda sobre epistemología homeopática en
el 2° Congreso de la FAMHA realizado en Huerta Grande, Pcia. de Córdoba, del 30
de septiembre al 3 de octubre del corriente año.
El
autor sostiene en total coincidencia con Bachelard, que en el avance del
conocimiento, los cambios epistemológicos, sólo se producen como ruptura con el
conocimiento instituido.
Propone
a través del análisis de la historia clínica homeopática, demostrar cómo para
adquirir el concepto homeopático debemos cambiar el criterio enantiopático.
Dice
Bachelard: "El epistemólogo difiere del historiador, en cuanto a que entre
todos los conocimientos de una época, él sólo se detiene en la investigación de
las ideas fecundas. En el contexto de cambio que esto significa, siempre en
guardia contra los conocimientos familiares y sin mucho respeto por las
verdades instituidas.
En toda
adquisición de conocimiento es necesario cambiar la idea previa que se tenía
frente a los hechos previos.
Nadie
duda que el objetivo de la historia clínica homeopática es el logro de un
diagnóstico, con fines terapéuticos. Es decir un instrumento para lograr lo que
el parágrafo 1 del Organón de Hahnemann plantea como “la única y suprema misión
del médico es la de restablecer la salud que es lo que se llama curar”. Esto en
cuanto a los fines prácticos. Pero, para que además de práctico, tenga
coherencia con el pensamiento doctrinario, deberíamos validarnos desde los
fundamentos y métodos del conocimiento homeopático, para evitar hacerlo desde
aproximaciones prestadas.
La
historia homeopática está plagada de subjetividad, afortunadamente.
Pareciera
que hasta aquí el estudio de los hechos objetivos, a través del método
científico positivista, lograba la rigurosidad en el conocimiento.
De seguir
ésta línea de pensamiento nuestra historia debiera explicar la enfermedad,
cuando la historia no explica absolutamente nada; a partir de los hechos de la
vida, el hombre es comprendido y no explicado. En una cultura determinada que
compartimos tanto el paciente como el médico, ambos interrogamos el pasado a
partir de nuestros valores. Los hechos de la vida del paciente no son cosas, y
aún si lo fueran poco nos importan. La realidad real de lo vivido, es el hecho
objetivo, de valor tal vez judicial pero no homeopático. El hecho homeopático
tiene que ver con la subjetividad, lo que nos importa es la novela de la vida
del paciente, lo que ha sentido ante los hechos vividos y cómo nos lo cuenta.
La subjetividad del paciente es lo que modaliza el hecho real y lo convierte en
síntoma homeopático. La subjetivad del médico cuando decodifica lo dicho por el
paciente, también puede ser un obstáculo para la fiabilidad del síntoma.
Hahnemann ya lo advertía, cuando prevenía sobre "el observador libre de
prejuicios”.Hoy debiéramos hablar del observador conocedor de sus prejuicios.
La homeopatía ha optado por un determinado modo de conocimiento que tiene que
ver con la historia subjetiva del paciente; y la percepción selectiva del
homeópata.
La
historia es el relato de los acontecimientos que quedaron en la memoria del
paciente de acuerdo al compromiso afectivo con que fueron vividos, ni siquiera
son todos, y a veces ni aún los más importantes, que pueden no estar en el
plano conciente del paciente en el cual nosotros trabajamos.
El
relato del paciente no es lo vivido, sino la narración de lo vivido, del mismo
modo que el homeópata selecciona, simplifica, organiza y resume una vida en dos
páginas.
Aquí es
donde juega la percepción, el acontecimiento narrado será aprehendido como
hecho homeopático, cuando resuene analógicamente a algún síntoma repertorial o
de la materia médica.
Es
decir que se debe saber, para saber escuchar.
Otro
hecho auténtico del conocimiento homeopático y por ende de su metodología, es
el de la percepción de la coherencia miasmática en el relato biopatográfico.
Porque sabemos del determinismo miasmático podemos percibirlo en el trasfondo
aparentemente casual del relato del paciente, para nosotros no es casual, sino
causal del miasma predominante.
Epistemológicamente
debiéramos consensuar, que el hombre es más libre cuanto menos anudados estén
sus miasmas, tomando como libertad al menor condicionamiento biológico para la
pérdida de la salud total, es decir física, mental y social.
Podríamos
decir que el miasma es la compulsión a la repetición del hecho biológico, el
condicionamiento a que todo se repita de modo similar.
Cuando
la medicación ha sido eficaz y miasma no está en actividad desequilibrante la
energía vital, jamás se repetirá la historia aunque llegase a vivir dos veces
la misma cosa.
Un
duelo con el miasma en actividad, desencadena una historia muy distinta a si
está en latencia a pesar del hecho similar.
La
historia biopatográfica muchas veces anecdótica, es la menos explicativa de los
hechos reales tal como sucedieron, pero es más auténtica desde la óptica de la
información sintomática, puesto que muestra a las personas en aquello que las
individualiza, sus, matices de carácter, sus motivos, sus cavilaciones. Es
probable que si se contara la historia clínica homeopática de cualquier
personaje aún el más popular sin decir su nombre o detalles formales, nadie
podría individualizarlo como tal, debido a que la historia contiene aquello más
íntimo, aquello que a muy pocos se da a conocer.
Miguel
Angel decía "yo no pongo ninguna figura en la piedra, simplemente quito
del bloque todos aquellos trozos, que nos impiden ver la figura que existe en
el mármol”.
Algunas
veces ante una historia plagada de incoherencias tendemos a pensar que ese
paciente no tiene historia, cuando en realidad es una historia que se ignora,
de alguien que seguramente tiene un pasado como todo el mundo. Esto que
subvierte a cualquier espíritu lógico, nos ha hecho abandonar la lógica, y a
partir de allí comenzamos a comprender y a poder lograr la totalidad casi
arqueológicamente desde la historia afectiva.
El
pensamiento homeopático es laberíntico, no tiene la lógica de la línea, es un
sendero con obstáculos tan imprevisibles como lo es la vida, la percepción hace
que vayamos lentamente ubicando el sendero correcto, con gran paciencia, hasta
hallar la salida correcta.
En este
modelo de pensamiento todo puede unirse a todo. Para el principio de similitud
lo que está arriba es comparable con lo que está abajo, lo que está abajo es
comparable con lo que está arriba.
Umberto
Eco señala: "a partir del momento en que se decide identificar
similitudes, éstas se pueden encontrar en todas partes, ya que, bajo cierto
ángulo, todo puede ser visto como semejante a todo. La lógica corre el riesgo de
poner en el universo más sentido del que hay en él, por su parte la negación de
ésta corre el riesgo de no ver al sentido donde éste aparece.
Toda
idea contradictoria puede convivir con cualquier otra idea contradictoria, dado
que la verdad es la acumulación de todas esas contradicciones. El pensamiento
moderno aprendió a no temerle a la contradicción".
En uno
de sus aforismos Kent dice "si usted consigue hacer hablar a su paciente,
puede descubrir porqué está enfermo. Mantener a un paciente hablando en esta
línea requiere un buen grado de experiencia. No es un hecho fácil mantener
cerrada la boca y permitir que el paciente relate su propia historia, esto debe
adquirirse".
Admitido
esto, queda por decir que la configuración del campo de acontecimientos, relatados
por el paciente tiene existencia propia y que dos homeópatas experimentados que
hayan tomado el mismo camino verán ese campo de igual manera o discutirán con
objetividad acerca de sus discrepancias.
Es aquí
donde se produce el corte epistemológico de la no intervención, en el
paradojalmente llamado interrogatorio.
Sintetizando,
no quiero dejar pasar lo que tal vez sea la mayor ruptura epistemológica con la
medicina tradicional, como es el concepto homeopático de Similitud en relación
al de Igualdad. Éste es un verdadero divisor de aguas en relación a toda
conceptualización posterior.
Para
finalizar quiero expresar que Hahnemann fué más perseguido en su época por
denostar un conocimiento instaurado, que por proponer uno nuevo.
Poco ha
cambiado, siempre el mayor obstáculo epistemológico ha sido la consolidación de
lo sabido, ante la aproximación de lo diferente.
Bibliografía:
Veyne, Paul. Cómo se escribe la historia.Foucault revoluciona
la historia.
Eco, Umberto. La línea y el laberinto.
Kent, J. T. Escritos Menores.
Hahnemann, S. Organón de la Medicina.
Fabri, Paolo. Tácticas de los signos.
Bachelard, Gastón. El compromiso raciona.
Guattari, Félix. Caosmosis.
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